martes, 17 de enero de 2012

Pablo Neruda.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: “La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
Son tantas las cosas que echo de menos... Pero hoy tengo ganas de no pensar.Eran otros tiempos. Tiempos de amor.


Basta. Estoy fuera. De los recuerdos. Del pasado. Pero también estoy perdido. Antes o después las cosas que has dejado atrás te alcanzan. Y las cosas más estúpidas, cuando estás enamorado, las recuerdas como las más bonitas. Porque su simplicidad no tiene comparación. Y me dan ganas de gritar. En este silencio que hace daño. Basta. Déjame. Ponlo de nuevo todo en su sitio. Así. Cierra. Doble vuelta de llave. En el fondo del corazón, allí, en aquella esquina. En aquel jardín. Algunas flores, un poco de sombra y después dolor. Ponlos allí, bien escondidos, te lo ruego, donde no duelan, donde nadie pueda verlos. Donde tú no los puedas ver.

domingo, 15 de enero de 2012

Amar merece la pena .

A ti,  al amor de mi vida ,  te diré lo que no fuiste para mi.
Nunca fuiste TODO, pues necesitaba a más gente que tú para ser feliz.
Nunca fuiste "Mi vida" pues nunca tuve tu amor, y aún con ese peso sobreviví sufriendo pero sobreviví.
Nunca fuiste "Lo más importante" pues tengo muy claro que antes que el amor va la amistad y la familia.


Con ésto te quiero decir, amor, que no hacen falta esos tópicos para querer de verdad a una persona, para quererla totalmente con el corazón en la mano.
Nunca fuiste mi todo, ni mi vida, ni lo más importante.
Pero si fuiste a la persona que más quise en mi vida. Fuiste esa sensacíón que te aprisiona el corazón y te hace difícil respirar. Fuiste durante mucho tiempo un ejemplo a seguir. Si tú sufrías, yo sufría. Si tu reías, yo reía. Fuiste roces en la mejilla que  hacían que mi cuerpo (sólo el mío) soltara chispas. Fuiste estados desolantes, pero también estados de euforia.


Tú, sin nisiquiera saberlo me enseñaste a amar. Eras mi amigo, nunca fuiste más que eso. Pero aún así te convertite en mi puñetera droga, mi preciada heroína. Esa, con la que al principio te conformas con pequeñas dosis, pues verte era suficiente , hablar contigo ... Pero cuánto más tomas de ella, más quieres, más necesitas, por la que  harías lo que fuera para conseguirla en más cantidad , pues quería tus besos, quería fundir nuestros cuerpos y tantas otras cosas que sólo te lo susurraría a ti sensualmente al oído... Pero esas dosis , amor, no llegaron nunca a mis manos y yo, cómo tanta otra gente en mi situación , tuve que abrir los ojos.
Tuve que reabilitarme con la dura realidad . Saber que esas dosis estaban y siempre lo estarían prohibidas para mi .


Y me curé, amor , seguí adelante después de una constante lucha entre decepciones alérgicas a las sonrisas.


Pero mereció la pena quererte, amor, nunca lo dudes. Pues amar con tanta intensidad es una sensación que todo hombre o mujer necesita experimentar una vez en la vida  para darse cuenta de que están vivos, de que no siempre la razón puede ganar a sus corazones palpitantes de tristezas y alegrías.